Un cambio real es posible
Por Dolores Modern
Hoy en día se reconoce ampliamente que las mujeres migrantes con un estatus migratorio inseguro a menudo no denuncian los casos de abuso doméstico, violencia de género y explotación, por miedo. Durante casi una década, la campaña Step Up Migrant Women ha luchado por el establecimiento de una barrera que no permita el traspaso de información personal entre la policía (y otros servicios estatales) y las autoridades de inmigración (Immigration Enforcement). Esta reforma no es nueva ni radical: se ha probado con éxito en el extranjero, y ha sido recomendada sistemáticamente por organizaciones sin fines de lucro, comisionados independientes, parlamentarios y organismos de las Naciones Unidas.
En los últimos meses, dos acontecimientos importantes han vuelto a llamar la atención sobre esta cuestión.
En enero de 2026, la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) publicó su nueva política de intercambio de información con el Departamento de Inmigración del Home Office. La política reconoce la necesidad encontrar un equilibrio entre las funciones de protección al público con la necesidad imperativa de generar confianza entre las víctimas y las comunidades.
Bajo este nuevo marco, el PSNI restringirá el intercambio de datos personales de las personas migrantes que han sido víctimas y/o testigos de crimen con las autoridades de inmigración. Solo se buscará comprobar la situación migratoria de una persona cuando existan motivos razonables para sospechar que ha cometido delitos graves en el extranjero, y cuando sea necesario y proporcional. Estas decisiones serán examinadas por altos cargos de la policía y el contacto con las autoridades de inmigración se realizará por escrito para garantizar la transparencia.
Este enfoque refleja lo que las organizaciones sin fines de lucro y otros actores —entre ellas, la Comisionada contra la Violencia Doméstica, la Comisionada Independiente contra la Esclavitud Moderna y la Comisionada para las Víctimas— llevan mucho tiempo reclamando: una separación clara entre la protección de las víctimas y el control de inmigración. Felicitamos a las organizaciones de Irlanda del Norte que han trabajado sin descanso para lograr este cambio.
En claro contraste con esta política, la Estrategia contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas (VAWG) publicada recientemente por el Gobierno del Reino Unido es más ambigua. Aunque las mujeres migrantes están prácticamente ausentes del documento, sí se reconoce que la situación migratoria puede impedir que las víctimas decidan reportar situaciones de violencia y buscar apoyo. Este reconocimiento es importante. Marca un cambio en el lenguaje y pone de manifiesto la concientización sobre una barrera que existe desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, la solución propuesta se queda corta. La Estrategia establece que la policía deberá obtener el consentimiento de las víctimas de violencia doméstica antes de compartir su información con las autoridades de inmigración.
Nuestra experiencia apoyando a sobrevivientes de trata de personas y explotación nos hace plantearnos serias dudas sobre este enfoque. Las mujeres derivadas al Mecanismo Nacional de Derivación (NRM) también deben dar su consentimiento para que sus datos se compartan con el Home Office. Sin embargo, muchas llegan a nuestros servicios tras haber sido derivadas al NRM, sin saber que han dado su consentimiento o sin comprender plenamente las implicaciones que ello conlleva. No se puede dar por sentado que el consentimiento obtenido en contextos de miedo, trauma, barreras lingüísticas y desequilibrio de poder sea libre o informado.
La relación entre las comunidades migrantes y la policía se caracteriza por la desconfianza, la desigualdad de poder y un entorno hostil hacia los inmigrantes. Esperar que el consentimiento individual supere estas barreras estructurales es poco realista. Sin una reforma sistémica, esta medida corre el riesgo de ser simbólica en lugar de transformadora.
No se trata de una “medida innovadora”, como afirma la estrategia contra la violencia hacia las mujeres y las niñas, sino más bien de un débil intento de apaciguar a todas las personas que han estado clamando por un cambio.
Si el Gobierno verdaderamente busca que las víctimas denuncien los abusos sin miedo - y mejorar los resultados en materia de aplicación de la ley - debe ir más allá de las salvaguardias basadas en el consentimiento y establecer un verdadera barrera entre la policía y los servicios de inmigración. El Partido Laborista, cuando estaba en la oposición, era un firme defensor de esto.
El PSNI ha demostrado que un cambio real es posible. La pregunta ahora es si el Gobierno está dispuesto a llevarlo a cabo.
Reflexiones en el Día Internacional de la Mujer
Por Mariana Brandeburgo, Co-Chair del Board of Trustees de LAWRS
Nos encontramos hoy en un momento de enorme complejidad global y local. La avanzada del autoritarismo, la desinformación y la polarización son evidentes, y hablamos permanentemente de que vivimos en tiempos de crisis, de fractura, de retrocesos.
Y sí: las tensiones políticas, las desigualdades económicas, el racismo estructural y las múltiples violencias que atraviesan las mujeres, disidencias y personas migrantes son reales. Pero nuestra determinación, también lo es.
Si algo nos enseña el recorrido del feminismo, es que no hay contexto demasiado hostil para quienes deciden transformar la realidad. Las mujeres, las migrantes, las trabajadoras, las sobrevivientes, las cuidadoras, las que han cruzado fronteras y las que han resistido al olvido, todas hemos construido los cimientos sobre los cuales hoy LAWRS se sostiene como una organización imprescindible.
Desde las sufragistas que abrieron paso a una participación política más plena, las compañeras que levantaron leyes contra la violencia, hasta las feministas que hoy cuestionan el racismo institucional y los sistemas migratorios que deshumanizan: el hilo es el mismo. No se trata sólo de conquistar derechos, sino de reimaginar el mundo desde nuestras propias experiencias, desde la solidaridad, la dignidad y la justicia.
LAWRS nació de esa convicción: de que nuestras vidas importan. De que las mujeres migrantes tenemos voz, fuerza, memoria y futuro. Y que ese futuro lo tejemos juntas: en red, en confianza y con convicción en nuestra visión.
Hoy, más que nunca, necesitamos recuperar algo que las feministas de todos los tiempos supieron custodiar: la imaginación política. No como sueño ingenuo, sino como la capacidad de visualizar lo que todavía no existe. De creer que podemos habitar instituciones diferentes, relaciones más justas, comunidades más amorosas. Nuestro liderazgo, entonces, no se mide sólo por los servicios que prestamos o las políticas que influimos, ambas vitales, sino por cómo encendemos esperanza y creatividad en tiempos donde el miedo y el cansancio parecen dominarlo todo.
Liderar hoy puede ser ofrecer un horizonte. Invitar a las demás a creer que otra forma de vivir, de cuidarnos y de decidir, es posible. Si algo distingue a LAWRS es precisamente eso: que no sólo acompañamos, sino que movilizamos. Que no sólo denunciamos, sino que proponemos. Que no sólo respondemos a la urgencia, sino que imaginamos el mañana.
Así que hoy, propongo que conmemoremos lo que hemos logrado, sí, pero sobre todo, que nos preguntemos qué vida queremos vivir, y qué legado queremos dejar. Qué nuevas formas de liderazgo, de cuidado y de poder queremos sembrar para las que vienen detrás.
Las feministas del pasado nos enseñaron a conquistar el espacio público. Que nuestra tarea ahora sea reconstruir la confianza en lo común. En ese camino, LAWRS tiene un papel esencial: ser faro, ser refugio y ser motor.
Sigamos liderando con imaginación.
Sigamos tramando el futuro con la fuerza y la ternura que nos trajeron hasta acá.
Y, sigamos celebrando, una vez más, que cuando las mujeres nos organizamos, el rumbo de la historia cambia.
#16DíasDeActivismo - Derechos humanos y política migratoria: una brecha cada vez mayor
Por María Monserrat Escudero y Dolores Modern
Los derechos humanos en contexto
Este año, conmemorar el Día de los Derechos Humanos resulta crítico.
El marco de los Derechos Humanos ha guiado a gobiernos, políticos y sociedades en general durante décadas, consagrando el valor de la vida humana, la dignidad y la compasión más allá de las fronteras. Resulta alarmante que este consenso se vea ahora cuestionado a nivel mundial. En el Reino Unido, esto se ve claramente en el compromiso de algunos miembros del Parlamento de derogar la Ley de Derechos Humanos y abandonar el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Pero no es necesario llegar tan lejos para poner en peligro nuestros Derechos Humanos. Al demonizar la inmigración, este gobierno está alimentando el discurso que cuestiona si todos merecemos los mismos derechos.
Los Derechos Humanos están interrelacionados y, lo que es más importante, son inherentes a todos los seres humanos. Al privar a ciertos grupos de personas de sus derechos fundamentales, les estamos despojando de su humanidad. En el contexto de los 16 días de activismo, en los que el foco está puesto en la importancia de erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas, la interconexión de los Derechos Humanos cobra protagonismo.
El efecto deshumanizador del entorno hostil hacia la inmigración
No se puede exagerar la crueldad del entorno hostil en el que vivimos actualmente las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas. Nuestras comunidades han visto aumentar progresivamente su vulnerabilidad durante años. Y cuando pensábamos que las cosas no podían empeorar mucho más, un gobierno en el que muchos habíamos depositado nuestras esperanzas se volvió contra nosotros.
Los migrantes se han convertido en el chivo expiatorio de todo tipo de fallas del Estado. Se nos culpa de la crisis de la vivienda, de la austeridad que afecta a la clase trabajadora, de la caída de los salarios y del empeoramiento de las condiciones laborales. No hay pruebas que demuestren que la migración haya causado ninguno de estos problemas, ni que reducirla podría solucionarlos. Sin embargo, la idea de que los/as migrantes, solicitantes de asilo y refugiados/as están empobreciendo al Reino Unido al quitarles recursos a los ciudadanos británicos se difunde en los medios de comunicación, en los debates parlamentarios y hasta en los hogares.
El objetivo de estas narrativas no es solucionar las causas reales de los problemas a los que se enfrenta el Reino Unido. Son utilizados y explotados para crear división, encubrir fallas estatales y obtener apoyo político en un contexto de crisis y preocupación. Estas narrativas y las políticas que derivan de ellas son también una prolongación del proyecto colonial, que se benefició de la explotación y la extracción de comunidades racializadas. Ahora vemos cómo esto ocurre dentro de las fronteras del Reino Unido al permitir la deshumanización de seres humanos que han hecho de este país su hogar, aunque sea de forma temporal.
El impacto real de la deshumanización de los migrantes
El deterioro del marco de derechos humanos y los discursos que lo propician nos afectan a todos. Una madre puede tener miedo de hablar con su hijo en su propio idioma en público. Una niña puede sufrir acoso en la escuela. Un trabajador puede temer denunciar a su empleador por abusar de sus derechos. Una estudiante puede decidir no continuar sus estudios en el Reino Unido por miedo a la violencia. Esto crea una sociedad fragmentada, en la que el miedo se infiltra en las comunidades y erosiona la confianza y la solidaridad que nos mantienen unidos. También abre la puerta a una mayor restricción de los derechos para todos.
Para las personas más vulnerables, incluidas las mujeres con las que trabajamos, que son sobrevivientes de la violencia de género, la trata y la explotación, este contexto hace aún más difícil acceder a apoyo, justicia y reparación. Estas mujeres, que a menudo se enfrentan a problemas interseccionales relacionados con el racismo estructural y la discriminación de clase, están siendo sistemáticamente abandonadas por este gobierno en múltiples frentes. Son precisamente las personas a las que el gobierno dice querer proteger.
Los derechos de los migrantes y los derechos de las mujeres son Derechos Humanos.
No hay seres humanos menos merecedores de una vida digna. La violencia contra las mujeres y las niñas no se erradicará si, como sociedad, marginamos a las mujeres que, debido a su condición de inmigrantes, son objeto de violencia y discriminación institucionales. La idea de «ganarse» los derechos humanos, por ejemplo, mediante condiciones cada vez más complejas para la residencia permanente, va en contra de los compromisos que este país ha asumido para abandonar el proyecto colonial y convertirse en un firme defensor del avance de todos los pueblos.
En este contexto, las comunidades y redes de solidaridad están asumiendo el papel del Estado y protegiendo a los más vulnerables. Sin embargo, las organizaciones y comunidades no pueden revertir las consecuencias de estas restricciones por sí solas.
Pero nos negamos a perder la esperanza. En tiempos de crisis, la humanidad ha salido adelante fortaleciendo los lazos comunitarios, y ayudándose mutuamente. El Reino Unido fue en su día una voz destacada en la adopción de los derechos humanos a nivel mundial, siendo la primera nación en ratificar el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Necesitamos un gobierno que pueda retomar este mandato, que no esté cegado por los beneficios políticos a corto plazo, y que esté a la altura de los retos a los que se enfrenta nuestra época.
Todos merecemos vivir con dignidad. Un sistema migratorio justo que ofrezca protección real e igualitaria a todos es la única forma de garantizar los derechos humanos.
LAWRS y la política migratoria del Partido Laborista
El White Paper sobre Inmigración
En mayo de este año, el Gobierno del Reino Unido publicó su White Paper sobre Inmigración, en el que propone una serie de cambios a la política migratoria. Estas propuestas han generado gran incertidumbre y miedo en las comunidades migrantes que persisten hasta hoy, ya que muchos detalles aún no han sido definidos.
La dirección que ha tomado el gobierno es sumamente preocupante. En lugar de desmantelar el entorno hostil a inmigrantes creado por los anteriores gobiernos conservadores, busca reforzar y expandirlo, en detrimento de la sociedad en su conjunto.
Las medidas propuestas son, y seguirán siendo, especialmente perjudiciales para las mujeres migrantes —en particular aquellas que son sobrevivientes de violencia de género, trata, esclavitud moderna o condiciones laborales precarias e inseguras.
LAWRS, junto con organizaciones aliadas Southall Black Sisters, Hibiscus y EVAW, y más de 100 otras organizaciones, están luchando contra estas políticas crueles. Publicamos una respuesta señalando cómo afectarán a las mujeres migrantes, y concluimos con una protesta frente al Ministerio del Interior (Home Office) el 15 de octubre. Sin embargo, sabemos que esta será una lucha larga — una que requerirá de acción colectiva sostenida, solidaridad entre movimientos y un compromiso continuo con centrar las voces y el liderazgo de las mujeres migrantes.
¿Por qué estamos tan preocupadas?
Normalización de la extrema derecha en las políticas migratorias
El White Paper representa una posición peligrosa y discriminatoria que culpa a las personas migrantes —y no a la austeridad— por la pobreza y problemas económicos y sociales. El gobierno está normalizando la retórica de la extrema derecha y usándola para justificar políticas reaccionarias en un momento en que la violencia contra migrantes, solicitantes de asilo y personas refugiadas está aumentando.
Esto se evidencia no solo en el White Paper, sino también en declaraciones posteriores del Primer Ministro y otros miembros de su gabinete, así como en la falta de condena hacia los grupos de extrema derecha que están atacando a migrantes y solicitantes de asilo.
Mujeres migrantes sobrevivientes de violencia doméstica
El gobierno ha prometido reducir a la mitad la violencia de género en 10 años. Sin embargo, en su White Paper, ignora la vulnerabilidad de las migrantes sobrevivientes de violencia de género. Organizaciones de servicios como LAWRS apoyan a migrantes que no pueden acceder a refugios, a apoyo financiero, vivienda estable o asesoría legal de calidad, lo que les impide escapar del abuso y reconstruir sus vidas.
Las protecciones existentes para ellas, como la Concesión para Víctimas Migrantes de Violencia Doméstica (MVDAC) y la Residencia Permanente por Violencia Doméstica (DVILR) son extremadamente limitadas y solo cubren a un pequeño número de mujeres con estatus migratorio precario.
Además, el riesgo de que los servicios públicos, incluida la policía, compartan información con las autoridades migratorias es utilizado por los perpetradores de violencia como herramienta de control, manipulando a las mujeres para evitar que denuncien y que tengan acceso a la protección. Incluso, miembros del gabinete actual del gobierno han reconocido anteriormente la necesidad de establecer mecanismos seguros de denuncia para evitar que los servicios compartan información con autoridades migratorias. Aun así, los compromisos previos para eliminar estas barreras no se han cumplido, dejando a la mayoría de las sobrevivientes migrantes sin protección.
Mercado laboral e inmigración
Este gobierno continúa menospreciando los trabajos considerados como “poco calificados”, ocupados en Reino Unido más que nada por mujeres migrantes: cuidado de personas, limpieza y servicios de apoyo. Estas trabajadoras esenciales ya enfrentan condiciones laborales precarias y falta de protección. La decisión de eliminar las visas para cuidadoras es especialmente alarmante y amenaza con colapsar un sector ya frágil.
Nos preocupa profundamente que la planificación laboral y la inversión en sectores clave estén siendo sustituidas por la dependencia en trabajadores migrantes como solución temporal a la escasez de mano de obra. Al restringir su acceso a estabilidad y residencia a largo plazo, estas políticas obligan a las trabajadoras a aceptar condiciones abusivas y aumentan su dependencia de sus empleadores o parejas, incrementando el riesgo de abuso y explotación.
También rechazamos totalmente el uso que este gobierno hace del control migratorio como estrategia para abordar la explotación laboral. Esta narrativa distorsiona las causas reales del abuso en el mercado laboral y criminaliza a las víctimas, en lugar de responsabilizar a los empleadores que se benefician de su precariedad.
Criminalización de las sobrevivientes
En el Reino Unido, la mayoría de las mujeres en prisión o bajo supervisión comunitaria han sufrido abuso o explotación. En el caso de las migrantes, el crimen suele ser consecuencia de la coerción o la precariedad económica. Como se señaló antes, las mujeres migrantes además enfrentan múltiples barreras para denunciar la violencia o la explotación, lo que las deja sin protección hasta que terminan en contacto con el sistema penal. Las deportaciones automáticas y los procedimientos acelerados de expulsión impiden que las sobrevivientes puedan acceder a justicia y reconstruir sus vidas.
Prioridades urgentes de acción
El Gobierno enfrenta una decisión crucial: seguir reforzando la ideología de extrema derecha o actuar de inmediato para proteger a las víctimas y sobrevivientes migrantes.
Exigimos al Gobierno que:
- Abandone el White Paper sobre Inmigración del Reino Unido (mayo 2025), que perjudica a las sobrevivientes de violencia de género, trata y esclavitud moderna.
- Implemente mecanismos seguros de denuncia de crímenes.
- Ponga fin a la criminalización de las sobrevivientes de violencia de género, trata y esclavitud moderna.
- Derogue completamente la Ley de Migración Ilegal (2023) y la Ley de Nacionalidad y Fronteras (2022).
- Enfrente el racismo sistémico y las desigualdades estructurales.
- Garantice financiamiento sostenible para organizaciones lideradas por y para mujeres migrantes.
- Extienda el modelo combinado MVDAC-DVILR a todas las sobrevivientes, sin importar su estatus migratorio.
Mes del Voluntariado 2025: ¿Qué ha significado para mí ser voluntaria en LAWRS?
Por: Valentina, voluntaria en el helpline de LAWRS y en el equipo de Psychotherapy como Administrator
Mis dos años como voluntaria en LAWRS fueron una aventura increíble, llena de crecimiento, desarrollo personal y profesional, conexión con mi comunidad y empoderamiento. Ya seguía el trabajo de LAWRS desde hacía algunos años antes de unirme, pero en ese momento no tenía el tiempo ni la disponibilidad para ser voluntaria. Cuando por fin tuve la oportunidad, fue maravilloso encontrar un equipo dispuesto a recibirme, apoyarme y formarme.
Como voluntaria en la línea de apoyo -un rol desafiante pero muy gratificante- aprendí sobre las necesidades de las mujeres de nuestra comunidad, cómo podemos acompañarlas, pero también cómo escuchar activamente y tener empatía respetando los límites personales. Todo esto rodeada de un equipo increíble de voluntarias con quienes compartí esta experiencia, además de contar con un equipo que me brindó apoyo en todo momento.
Después de haber pasado algunos años fuera del ámbito laboral para enfocarme en mi familia, fue muy valioso recuperar mi confianza en una organización que me cuidó tanto a nivel profesional como personal. También formé parte del equipo de atención psicológica como voluntaria administrativa, y fue muy gratificante apoyar a un equipo que realiza una labor tan importante y hermosa, acompañando a mujeres que atraviesan distintos desafíos. Tuve la oportunidad de escuchar de primera mano el agradecimiento de muchas mujeres que accedieron a la consejería, y cómo esta experiencia impactó positivamente en sus vidas, brindándoles herramientas para afrontar y sobrellevar lo que están viviendo.
Uno de los momentos más memorables de mis años en LAWRS fue la Marcha de Mujeres de 2024. Fue mi primera marcha, y fue hermoso caminar y alzar la voz junto a miles de mujeres de distintas organizaciones por una causa que me importa profundamente: los derechos y el empoderamiento de las mujeres. Me sentí parte de algo más grande y orgullosa de ser una mujer latinoamericana.
Voy a extrañar mucho a LAWRS y a todas las personas que conocí allí, y siempre las llevaré en mi corazón. Gracias por estos dos años tan maravillosos y transformadores.






