Mientras estudiaba la carrera en Ciencias Humanas, Sociales y Políticas en la Universidad de Cambridge, propuse la siguiente pregunta para mi tesis de tercer año:
¿Cómo las mujeres latinoamericanas en Londres navegan experiencias de feminidad racializada e hipersexualización basadas en los medios de comunicación masivos y las expectativas en su comunidad?
A través de entrevistas, investigué cómo las mujeres latinoamericanas ven estas representaciones en medios y sus interpretaciones de ‘hipersexualización’ – qué significa para ellas, si es que lo han experimentado y si está vinculado a la representación en medios de la mujer latinoamericana.
Encontré seis hallazgos clave, que fueron los siguientes:
El poder de la imagen visual
Cuando les pregunté sobre representación en los medios que consumen, las mujeres hablaron principalmente de imagen visual estadounidense y de cómo esta moldea ideas dominantes sobre mujeres latinoamericanas. También se mencionaron celebridades latinoamericanas con presencia internacional. Las mujeres reconocieron la importancia de estas representaciones dominantes, al mismo tiempo que criticaron que siguen siendo excluyentes y refuerzan estereotipos.
Las mujeres latinoamericanas nombraron como figuras representativas a Jennifer Lopez, KAROL G, Anitta, Shakira, Sofia Vergara, y Anya-Taylor Joy. Hubieron opiniones divididas sobre estas mujeres, por ejemplo, aunque se celebraban sus logros, criticaban que presentaban rasgos más eurocéntricos. Mujeres de ascendencia africana, asiática e indígena se sintieron excluidas, señalando que la representación visual aún tiene mucho camino por recorrer. Las mujeres brasileñas también se sintieron excluidas, ya que el foco se centraba más en representar a personas hispanohablantes.
Medios de comunicación británicos
Las participantes señalaron una falta de representación en los medios de comunicación británicos, lo que también puede haber influido en cómo personas no latinoamericanas en Londres perciben a mujeres latinoamericanas.
Ante la ausencia de representación mediática, las mujeres exploraron representaciones de la identidad y feminidad latinoamericana en Londres a través de espacios comunitarios y medios alternativos. Estos incluyeron el Consulado de Colombia, que tiene un papel muy activo en la celebración del patrimonio colombiano, y “Popola”, el club nocturno queer Latinx y afrocaribeño. Una participante identificó la obra “My Uncle Is Not Pablo Escobar” (“Mi tío no es Pablo Escobar”), presentada en Brixton House, como la primera vez que se sintió representada como británica-latinx.
Internet surgió como una fuente importante para encontrar representación. Algunas utilizaron TikTok para encontrar a otras personas latinoamericanas en Londres. Internet también proporcionó acceso a servicios de streaming, donde podían consumir contenido visual latinoamericano o escuchar artistas latinoamericanos.
El cuerpo latinoamericano en la construcción de identidad
Todas las participantes hablaron de cómo existe un imaginario estereotipado sobre cómo deberían verse los cuerpos latinoamericanos desde la perspectiva de personas no latinoamericanas: baja estatura, delgadas, con curvas y bronceadas, pero con piel clara. En particular, se destacó el énfasis excesivo en tener glúteos grandes; la presencia o ausencia de estos se utilizaba para determinar si una mujer “parece” latinoamericana o no.
El cuerpo latinoamericano también se discutió en relación con el movimiento: se esperaba que las mujeres supieran bailar. Además, una mujer señaló que algunos hombres no latinoamericanos establecen una relación entre la capacidad de bailar y el desempeño sexual.
Las mujeres compartieron que sentían que sus cuerpos eran comentados más abiertamente, lo que sugiere una sensación de derecho sobre los cuerpos latinoamericanos: se les decía que su cuerpo “revelaba” que eran latinoamericanas, que no “parecían” latinoamericanas o se les hacían preguntas invasivas sobre cirugías estéticas.
Percepciones de la población británica general
Las mujeres consideraron que los hombres heterosexuales cisgénero, independientemente de su origen étnico, eran los principales responsables de atribuir hipersexualidad a las mujeres latinoamericanas. La identidad “latinoamericana” era vista como un “fetiche” o un “tipo” para el consumo sexual; por ejemplo, cuando se revela la identidad latinoamericana de una mujer, esta pasa a ser percibida como “más” atractiva. Sin embargo, esta percepción no se limitaba solo a los hombres: una mujer compartió que la población británica, y los “occidentales” en general, perciben a las mujeres latinoamericanas como un grupo “sexual”, lo que contrastaba directamente con su propia auto-imagen.
La percepción de las mujeres latinoamericanas fue heterogénea – algunas experimentaron un trato favorable hacia su identidad latinoamericana, mientras que otras enfrentaron comentarios despectivos relacionados con su estatus migratorio o acusaciones de salir con hombres por ciudadanía, incluso si habían nacido en Londres.
¿Existe presión a conformarse?
La mayoría de las mujeres sintieron cierto grado de presión para conformarse con el estereotipo de las mujeres latinoamericanas, aunque esto no significaba que actuaran para lograr ello. La presión provenía principalmente de las expectativas de personas no latinoamericanas, basadas en representaciones mediáticas estadounidenses. Las mujeres que crecieron en América Latina mencionaron que no eran conscientes de estos estereotipos antes de migrar, lo que supuso un choque cultural. Algunas cuestionaron internamente si eran “lo suficientemente latinoamericanas”, al no encajar en la apariencia o comportamiento esperados; esto incluía usar ropa con la que no se sentían cómodas o comportarse de manera más amistosa de lo habitual.
Existía una dualidad: para algunas, ajustarse a los estereotipos era una forma de acceder a oportunidades. Por ejemplo, una mujer compartió que enviaba fotos para papeles de actuación más “sexys” porque sabía que los directores buscaban ese perfil en actrices latinoamericanas. Otra mencionó que podía apoyarse en la idea de que sabía bailar en contextos de citas.
Sin embargo, la presión de conformarse tiene impactos peligrosos: las mujeres nacidas en Londres o que migraron a temprana edad fueron la más afectadas por esta presión, llegando a comportarse de maneras que hoy consideran inapropiadas para su edad. En particular, sintieron la necesidad de actuar de manera “sexual” desde jóvenes, por más que hubieran sido adolescentes, las mujeres latinoamericanas nacidas y que crecieron en Londres pensaron que ‘tenían que’ proyectar una imagen sexy ya que la imagen de la mujer latinoamericana hipersexualizada estaba constantemente presente durante su crecimiento.
Tono de piel y etnicidad
No todas las mujeres experimentaron la hipersexualización de la misma manera. Las mujeres sentían que el color de su piel y su apariencia física influían en la intensidad de cómo eran sexualizadas. Mujeres de ascendencia africana hablaron de una doble sexualización – una participante compartió que era percibida como “exótica” por ser colombiana y que su color de piel elevó esta sexualización a un mayor nivel, cosificándola a través de una curiosidad exotizada. De manera similar, mujeres de ascendencia asiática describieron un fenómeno similar – una mujer comentó cómo inicialmente fue sexualizada bajo estereotipos asiáticos de ser ‘sumisa’ o una ‘geisha sexual’; sin embargo, al revelar su identidad brasileña, la forma en cómo era sexualizada cambió hacia estereotipos latinoamericanos. Mujeres de ascendencia indígena experimentaban una dicotomía: una mujer comentó cómo su color de piel y etnicidad eran sexualizadas, lo que la llevó a roles de actuación sexualizados. Sin embargo, también estaba la expectativa de ser “más blanca”. Esto la llevó a evitar broncearse y hacer que sus fotografías de actuación salieran sobreexpuestas.
Las mujeres latinoamericanas que se identificaban como ‘de apariencia blanca’ o ‘con rasgos europeos’ mencionaron ciertos privilegios que experimentaban al poder ‘ocultar’ su identidad. Por ejemplo, si las mujeres estaban en situaciones en la cuáles mujeres latinoamericanas eran abiertamente sexualizadas, podían optar por no mencionar su identidad. Sin embargo, la combinación de piel clara y rasgos oscuros seguía generando sexualización, una de las mujeres describió su apariencia en dichos términos y comentó cómo ello era “excitante” para hombres no latinoamericanos.
Reflexiones finales
La comunidad latinoamericana en Londres es institucionalmente invisible, aún así los cuerpos de las mujeres latinoamericanas son altamente visibles por su sexualidad racializada. Concluyo destacando la necesidad de representación británica-latinoamericana. Sin estadísticas oficiales, no es posible desarrollar investigaciones precisas, ya que se desconocen los datos demográficos de estas comunidades. La comunidad latinoamericana en Londres ha estado presente durante décadas. Se necesita más investigación para comprender las voces y experiencias diversas de las mujeres latinoamericanas en Londres.
